Un libro que recomiendo a TODA maestra de infantil.
El libro “La oreja verde de la escuela” es un libro original, interesante y sobre todo divertido. A medida que iba encaminando mi lectura me iba dando cuenta de lo difícil, complicada, que llega a ser la tarea de un/a educador/a en esta determinada edad.
No sólo se trata de ser una persona responsable, con grandes sentimientos afectivos que expresar y con una serie de conocimientos adquiridos que inculcar, sino que va más allá de todo ésto, se trata de ser capaz de sentirse uno más, de escuchar todo aquello que dicen mostrando un gran interés, un gran interés que debe ser innato en el educador/a, no establecido. Ser un/a buen/a educador/a conlleva tener devoción, dedicación, amor por aquello que estas realizando, es decir, amor por los niños. Mari Carmen es una educadora que sin duda cumple todos los requisitos citados anteriormente. Su forma de trabajar con los niños es excelente, cada palabra leída me transmitía su amor por los niños, me hacía sentir una niña más partícipe de cada una de las actividades que ha llevado a cabo. En todo momento podía percibir que dicho amor era correspondido, los niños la adoraban, la trataban como si de un igual se tratara, le mostraban respeto pero al mismo tiempo Mari Carmen se convertía en el centro de interés de los problemas, carencias, conflictos, etc.…Que afectaban al niño/a. Era una especie de refugio dónde los niños se desahogaban y a su vez compartían sentimientos regalándole caricias, abrazos, con los que la educadora se ilusionaba. De la obra cabe destacar la importancia que se le atribuye a la formación de personas autónomas bajo la realización de diversos proyectos donde los niños son los artífices de su propio aprendizaje.
Gracias a esta obra, he descubierto que la idea que tenía sobre el trabajo de un/a educador/a era muy generalizada. Hasta entonces, pensaba que esta labor se basaba en transmitir conocimientos a partir de una serie de actividades y propuestas que eran elegidas y llevadas a cabo por el educador/a. Pero estaba equivocada. Es ahora cuando he descubierto que mi futura labor como educadora no debe limitarse a un número de fichas y actividades, sino que debo exprimir, por decirlo de alguna manera, la creatividad, la ilusión, la curiosidad, el deseo de aprender de los niños, con los propios niños. Éstos deben de ser escuchados así como deben de ser capaces de elegir y realizar de forma espontánea aquellas actividades, centros de interés, talleres, etc.…Que despierten en ellos la necesidad de continuar aprendiendo y de forma que conciban el aprendizaje de nuevos conocimientos como algo divertido. Por tanto, no debemos limitar la libertad de expresión del niño sobre aquello que quiere hacer, aquello que le interesa, mediante una programación que debe seguirse a raja tabla, porque entonces es cuando estaremos cometiendo un error, es decir, estaremos conduciendo al niño/a a la desmotivación y al aburrimiento por seguir aprendiendo. Al igual que Mari Carmen opino que aquello que debería simplificarse es la labor del educador/a, quien debería centrarse únicamente en intervenir, valorar, mirar, comentar todo aquello que los niños descubren y dirigirse a ellos de una forma directa, honrada y sin falsedad.
He de confesar que esta obra me ha sido de gran utilidad. He aprendido un sinfín de cosas nuevas que voy a enumerar a continuación:
1)La gran importancia de las Asambleas. En éstas los niños cuentan cada experiencia vivida en clase, en casa, etc. Esto favorece la comunicación entre iguales enriqueciendo sus conocimientos. Aquí los niños aprenden infinidad de cosas tales como: Escuchar a los demás, compartir opiniones, opinar, realizar propuestas, resolver conflictos, etc. Puede considerarse la Asamblea como el artífice de los centros de interés a partir de la cual descubrimos aquello que realmente interesa al niño/a.
2)A la hora de plantearse y realizar una tarea es necesario tener en cuenta los conocimientos de los niños y aquello que quieren saber. Los niños deben de ser quienes elijan los centros de interés con los que dar paso a la imaginación y a la creación de los mismos.
3)Debemos hacer partícipes a los niños en la búsqueda de información para que puedan contribuir a la realización de murales, dossiers, etc., que más adelante servirán de recordatorio.
4)El educador debe realizar preguntas a los niños para saber qué les gustaría hacer, cómo lo harían, qué actividades proponen, con el objetivo de que se sientan partícipes.
5)Es indispensable la relación escuela-familia. Los padres deben prestar su colaboración en la aportación de materiales así como en la realización de visitas para explicar en que consiste su trabajo o si tienen algo en común que pueda ayudarnos a ampliar en el centro de interés.
6)Establecer relaciones sociales con los niños de las otras aulas para facilitar y potenciar la comunicación, la diversidad de opiniones, conocimientos…
7)La música debe estar presente en toda la Educación Infantil. Música de todo tipo que pueda acompañarse con danzas.
8)Debemos conocer, valorar y promover el amor a la naturaleza a través de excursiones, plantar plantas, construyendo un corral como “la gallinera” de la escuela de Mari Carmen…
9)Potenciar las actividades plásticas después de la realización de una actividad donde puedan plasmar aquello que han realizado.
10)La realización de poesías, cuentos y teatros como instrumentos que favorezcan el aprendizaje de nuevos conocimientos y valores que recreen la fantasía y capten la atención. Estos instrumentos ayudan a su vez al niño a asimilar la realidad.
¡Tenéis que leerlo!
Sara García Martínez
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