Tradicionalmente se conoce "la caja" como un recipiente para albergar objetos, sin embargo este elemento puede resultar un recurso educativo de gran potencial. Son diversas las áreas de la educación física en infantil que podemos trabajar a partir de las cajas.
Una caja puede convertirse en todo aquello que un niño desea, desde un coche a un baúl mágico donde guardar sus tesoros, así como un objeto donde esconder cualquier tipo de sorpresa. Resulta un objeto motivador con el cual se puede trabajar infinidad de conceptos propios de la etapa como pueden ser "dentro-fuera", "arriba-abajo", el tamaño, la textura, el color... ya que los niños de la etapa de educación infantil tienen una mayor capacidad de imaginar, de crear y de convertir, debido a que tienen una gran visión de la realidad.
Las cajas son un elemento que potencian, estimulan, la creatividad, la imaginación, así como la socialización a nivel grupal (dentro de una caja grande considerada una "casa" pueden entrar más de dos o tres niños, lo que conlleva que éstos lleven a cabo un juego cooperativo entre sí intercambiando experiencias e ideas).
Con las cajas podemos trabajar continuamente muchos de los ámbitos que a los niños les resultan divertidos y motivadores, por ejemplo, la psicomotricidad gruesa (subir-bajar de las cajas, dar vueltas a su alrededor, llenarla, vaciarla, transportarla, meterse dentro de ésta sentado-de pié, construir túneles y pasar por ellos, levantarlas, crear bloques, derribarlos, etc.) y la psicomotricidad fina (decorarla con pegatinas, pintarla con diferentes materiales, pegar papales en su superficie, rasgarla, introducir objetos en su interior, pegar papeles y fotos significativas para el niño, montarlas y desmontarlas, etc.)
Desde el punto de vista sensorial, la existencia de diferentes tipos de cajas nos permiten trabajar el tacto, el gusto, el olfato, el oído y la vista. Se puede trabajar el tacto mediante la manipulación con cajas de diferentes texturas (rugosas, suaves, con estrías, arenosas, pegajosas...), La vista, con cajas de diversos colores (clasificando por colores, objetos de diferente índole), de diferente tamaño con las que desarrollar también un pensamiento lógico en el niño (¿Cabría esta caja pequeña en esta más grande?). En relación al sentido auditivo, y al tema de las cajas, encontramos la música, una actividad de gran importancia en esta etapa. En este caso, la caja resulta ser un instrumento musical de gran interés para los niños, donde además de trabajar "el instrumento en sí mismo como una caja con una textura diferente al cartón" podemos trabajar el ritmo "lento-rápido", "fuerte-suave" con los niños y niñas. Otros aspectos que se pueden trabajar son el gusto y el olfato, introduciendo en las cajas sustancias aromáticas como: romero, café, vinagre, jazmín, abono... y comestibles de sabor amargo, dulce, salado y ácido.
Las cajas, desde una perspectiva simbólica, pueden convertirse en el escenario de un teatro, donde los niños y las niñas sean los principales protagonistas de la historia o los espectadores de un cuento. Pueden potencias su expresión corporal, la reflexión, la capacidad de emocionarse, de reír, de llorar...El teatro nos permite transmitir valores positivos entorno a la amistad, la resolución de conflictos, la afectividad, la cooperación, la solidaridad, la empatía... Tan importantes y necesarios en esta etapa. Así mismo en el rincón de la tienda las cajas reales de alimentos que hayan traído las familias (cajas de galletas, de leche, de cereales...) pueden ser utilizadas de material de compra y venta en el juego libre y espontáneo.
Las cajas también dan juego a que los padres y madres participen activamente trayéndolas a clase, decorándolas con fotos de la familia, y a que tengan una idea menos consumista en cuanto a la compra de juguetes. Además, se trata un objeto que se puede conseguir fácilmente, que no requiere un gasto económico y que permite infinidad de posibilidades de juego.
Una caja también puede convertirse en la casa de un animal, como ahora los gusanos de seda, donde se podrían trabajar hábitos de higiene y cuidado que hay que tener con las mascotas y también la responsabilidad de los niños.
El lenguaje está presente en todas las actividades descritas con anterioridad, ofreciendo oportunidades de diálogo entre diferentes agentes (entre iguales, docente-alumno, alumno-familia).
La idea principal que quiero transmitir con esta reflexión acerca del uso de las cajas, es que la caja puede convertirse en un material de juego, con el que poder experimentar, manipular, poniendo en juego todos los sentidos. Como podéis observar "la caja" puede derivar en un gran número de temas adversos pero importantes que trabajar con los niños.
... Sara García Martínez ...
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